La última encuesta Cadem muestra un desplazamiento que puede ser más significativo que cualquier cambio en el ranking de las figuras políticas: economía y empleo pasaron de 67% a 79% como prioridad de los chilenos, mientras seguridad cayó de 61% a 33%. La diferencia entre ambos temas, que hace apenas una semana era de seis puntos, ahora llega a 44.
No significa que la delincuencia haya dejado de importar. Más bien, el deterioro de las condiciones económicas parece haber instalado una preocupación de otra naturaleza: una que entra directamente al presupuesto familiar, al precio de llenar el estanque, a las cuentas de la casa y, sobre todo, a la posibilidad de tener o conservar un trabajo. Para Ñuble, el dato tiene una resonancia particular.
La región registra un 11% de desocupación, la tasa más alta del país, en un escenario en el que las dificultades laborales no son nuevas y donde pesan la estacionalidad, la informalidad y una estructura productiva menos diversificada. El abogado y académico de la Universidad de Concepción, Alfonso Henríquez, advierte que sería un error leer las encuestas como si expresaran adhesiones ideológicas permanentes. “Un grupo mayoritario
Fuente original: La Discusión
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