Mientras las llamas avanzaban por el Hotel Nevados de Chillán y una densa columna de humo cubría el complejo, tragedia desatada hace siete días, hubo quienes corrieron para ponerse a salvo. Otros, en cambio, se quedaron. Por la naturaleza de su trabajo, debían permanecer disponibles para quienes pudieran necesitar ayuda. Entre ellos estaba la doctora Yasna Chovar, ginecóloga-obstetra y médica de turno.
Llevaba toda la jornada atendiendo accidentes en las pistas y ni siquiera había alcanzado a regresar al hotel para almorzar cuando recibió el aviso del incendio. La respuesta fue inmediata. Subió a la ambulancia junto al chofer Héctor Lagos y la Tens, Lin Parada. Al llegar, el fuego ya comprometía el sector central de la estructura.
La información que recibieron fue tranquilizadora dentro de la emergencia: el personal había iniciado la evacuación y las habitaciones estaban sin pasajeros. La ambulancia regresó entonces a la enfermería. Había que esperar. Y estar preparados. La espera no duró demasiado. Un funcionario que se encontraba durmiendo al momento del siniestro llegó en estado grave, afectado por una intoxicación con monóxido de carbono.
Recibió atención inmediata y luego fue trasladado a Chillán, donde
Fuente original: La Discusión
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