Una experiencia familiar terminó transformándose en un proyecto que, con el paso de los años, comenzó a abrirse camino desde Los Ángeles a distintos países. La historia de HelixCell, desarrollado por la empresa angelina MatPlus, comenzó a partir de una situación que Alejandro Burkhardt jamás imaginó que terminaría vinculándolo con la investigación y la industria cosmética.

Burkhardt recuerda que todo comenzó luego de un accidente que afectó gravemente a su hijo, quien sufrió quemaduras en una parte importante de su cuerpo. «En un accidente que tuvimos con mi hijo, donde fueron quemaduras graves”, relata Alejandro. El menor sufrió lesiones en ambos brazos y piernas, alcanzando aproximadamente entre un 25% y un 28% de su cuerpo.

Después del tratamiento inicial vino un proceso que se extendió durante años y que incluyó su llegada a Coaniquem. “Cuando ya estuvimos, tuvimos que llegar a Coaniquem, tratamiento de dos o tres años. Después empieza la parte estética”, explica. Fue precisamente durante esa etapa cuando apareció una sugerencia que terminaría cambiando el rumbo de su vida.

Una persona le recomendó probar baba de caracol pura sobre las lesiones y cicatrices de su hijo. “Alguien me

Fuente original: El Contraste

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