A ocho años de la creación de la Región de Ñuble, el balance de la sociedad civil, colegios profesionales y gremios locales revela una transformación que completó su primera etapa, pero que hoy exige una profunda revisión.

La promesa de la autonomía administrativa trajo avances innegables, como un incremento directo en los presupuestos locales, el impulso a obras emblemáticas como el nuevo Hospital Regional y una inédita cercanía con las autoridades que puso fin a la histórica dependencia de Concepción. Sin embargo, tras casi una década de funcionamiento, el entusiasmo inicial choca con una cruda realidad territorial e institucional.

Desde los diversos sectores representados en este especial surge un diagnóstico común, que apunta a que la descentralización se quedó estancada en las cuatro avenidas de Chillán, y el abandono de las zonas rurales de las 21 comunas.

A esto se suma la persistente dependencia de las decisiones de Santiago, el déficit de dotación en los servicios públicos y la falta de capacidad resolutiva de las autoridades regionales. “Mayor institucionalidad regional. La instalación de Seremis, direcciones regionales y otros organismos públicos permite que numerosas materias puedan gestionarse y resolverse en Ñuble,

Fuente original: La Discusión

Pulso Angelino

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