sábado, 22 agosto, 2026 a las 01:00 prensa Opinión Por Fernando Montenegro, jefe social de Hogar de Cristo en La Arucanía Chile tiene una capacidad notable para reaccionar cuando algo se rompe. Llueve, se desbordan calles, una persona queda a la intemperie y aparece una red: vecinos, voluntarios, empresas, municipios, organizaciones sociales.
Este invierno, Hogar de Cristo atendió a 1.226 personas en hospederías y Rutas Calle y abrió 90 nuevos cupos ante el temporal. El problema es que muchas veces necesitamos que llueva fuerte para volver a encontrarnos. El temporal no crea la pobreza ni la soledad; las pone delante de todos y, por unos días, nos obliga a organizarnos, confiar y hacernos cargo.
La pregunta es qué pasa con esa red cuando la urgencia termina. La “Cartografía Social de Chile 2025: Reconstruir el Vínculo y la Convivencia” ayuda a entender por qué esa pregunta importa. El 41,3% de las comunas analizadas presenta alta vulnerabilidad estructural y otro 14,1%, alta inseguridad territorial. Son problemas instalados, no emergencias pasajeras.
Y hay una contradicción muy elocuente: Chile tiene más de 475 mil organizaciones de la sociedad civil, 83 mil más que en
Fuente original: Araucanía Noticias
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