Fue el propio Estado el que durante años incentivó a las familias de Chillán y Chillán Viejo a abandonar la calefacción a leña y optar por sistemas a pellet, como parte de la estrategia para enfrentar la contaminación atmosférica.
A través del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PDA) se promovió el recambio de calefactores y se presentó el pellet como una alternativa más limpia y adecuada para la calefacción residencial. Miles de hogares respondieron a ese llamado y realizaron una inversión importante para adaptarse a una política pública que buscaba mejorar la calidad del aire de la intercomuna.
Por eso, la estrechez de pellet que durante las últimas semanas se ha hecho evidente en Chillán, y que esta semana alcanzó niveles especialmente preocupantes, no puede ser observada con indiferencia por las autoridades.
No se trata de desconocer que estamos frente a un mercado privado ni de pretender que el Estado determine cuánto debe producir cada empresa, a qué precio debe vender o cómo debe distribuir su producto. Se trata de reconocer que existe una política pública detrás de una decisión que hoy afecta directamente a miles de familias. La
Fuente original: La Discusión
Información local, cercana y útil para nuestra comunidad.




