El Estado debe liderar, convocar, habilitar, coordinar, reducir riesgos y atraer capital privado. Convertir a Chile en un electroestado requiere un Estado estratega capaz de mirar cincuenta años hacia adelante. Un Estado que lidere, convoque, habilite, coordine, reduzca riesgos, atraiga el enorme volumen de capital privado que necesitaremos y facilite su implementación.
No se trata de elegir entre Estado o mercado, sino de conseguir que ambos tengan el mismo propósito. La urgencia es enorme. La competencia mundial por electricidad barata para instalar centros de datos e industrias intensivas en energía ya comenzó.
Chile tiene el sol del desierto, el viento de la Patagonia, cobre y litio, una minería que no puede trasladarse a otro continente y una posición privilegiada frente al Pacífico. Pero transformar esas ventajas naturales en desarrollo requiere visión, propósito, liderazgo y una decisión política desideologizada. Chile ya enfrentó desafíos semejantes.
En 1939 se creó CORFO porque el país comprendió que su desarrollo industrial requería una capacidad de inversión y coordinación que el mercado nacional por sí solo no podía generar. De esa visión surgieron ENDESA y CAP, ambas con participación mixta del Estado y privados. No se
Fuente original: Alerta Noticias Temuco
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