Mucho antes de que Los Ángeles se convirtiera en la ciudad que conocemos hoy, el estero Quilque ya formaba parte de su historia. A principio de los años 1700, cuando el sargento mayor Pedro de Córdova y Figueroa estableció la villa, tomó como referencia la ribera sur de este curso de agua, en un sector que actualmente corresponde al centro cívico de la capital provincial.

Desde entonces, el Quilque ha acompañado el crecimiento de la ciudad y también ha protagonizado episodios que han generado dificultades para sus habitantes. Esto, especialmente durante períodos de intensas precipitaciones y crecidas. Según explica el historiador local Juvenal Rivera, la ubicación de antiguas villas junto a cursos de agua respondía a la necesidad de contar con una fuente cercana para sus habitantes.

En el caso de Los Ángeles, esto fue especialmente relevante durante los primeros años de la villa. Marcada por un complejo contexto fronterizo y una importante presencia militar. Sin embargo, existe un aspecto poco conocido respecto del Quilque: su origen. El cual no se encuentra directamente en la cordillera, según explica Juvenal Rivera, connotado historiador de la ciudad. El estero nace de manera

Fuente original: El Contraste

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